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Sanidad sueca

26 Mayo 2009, 19:04 por Rafa

Muchos ya sabéis que el último día que nevó en Skövde, cuando uno ya estaba más que acostumbrado al hielo y a la nieve, no pude evitar la tentación de pegar un traspiés y sentirla en mi espalda. La consecuencia fue una fractura de clavícula. Esto ocurrió el pasado 27 de marzo y lo que quiero contar con esta entrada es mi experiencia en el hospital aquel día.

No había mucha gente en aquella sala de espera de urgencias. Tuve que sacar un número para que me atendieran en recepción pero enseguida me llegó el turno. Lo primero que me pidieron fue mi tarjeta sanitaria europea y mi DNI y luego me dijeron que tenía que pagar 300 coronas suecas (algo menos de 30 euros).

Al cabo de un rato, una enfermera me lleva a una habitación donde le explico lo que me pasa. Se va. Después de un buen rato viene otro enfermero y me da tres pastillas que me aliviarían el dolor. Otro buen rato esperando a que llegase el médico que me examina, me hace mover el brazo a posiciones imposibles y me dice que me van a hacer una radiografía. La enfermera del principio me indica cómo llegar a la sala de rayos. Aunque le cuesta mucho explicarse en inglés, más o menos nos entendemos y, no sin dificultad, llego a otra sala de espera.

Por el camino poca gente y poco ruido, igual que en la nueva sala de espera, donde tuve que esperar bastante. Pero se hizo ameno ya que la ventana daba a la calle, donde caía una nevada espectacular. Por fin, me llaman para la radiografía. Allí me hablan en sueco y con gestos me aclaro las posiciones que debo tomar. Pero luego, la propia mujer me quiere decir a dónde debo dirigirme y es imposible porque no habla nada de inglés. Fue la primera y única vez que me he encontrado en esa situación aquí en Suecia.

Al final, no sé cómo, aparecí donde debía y estuve esperando otro buen rato en un pasillo, junto a varias camillas, con la incertidumbre de si estaba en el sitio correcto, aunque la enfermera del principio, con la que uno se podía entender de aquella manera, me aseguraba que enseguida llegaba el médico. Al final, llegó el médico y me dijo que tenía una fractura sin desplazamiento por lo que afortunadamente no habría que operar. ¡Menos mal! Nunca se me pasó por la cabeza que me tuvieran que operar y cuando oí lo de afortunadamente, ¡pensé que no tenía nada roto! Me pusieron una venda haciendo un ocho en la espalda que tendría que mantener durante al menos 4 semanas.

Y nada, para la casa. Como justo a la semana siguiente volvía a Málaga por Semana Santa, me dijeron que fuese al médico allí y, tras darme una tarjeta de abonado al hospital, me dijeron que poco más había que hacer ya. Cuando ya estaba a punto de irme, tras más de 4 horas allí, me dí cuenta de que no tenía ninguna factura que justificara esos cerca de 30 euros. Sólo tenía el justificante de pago con la tarjeta. Así que tuve que volver a la recepción a pedir algún papel. La impresora no funcionaba y me lo tuvieron que hacer en otra. Más tarde me di cuenta que ni tenía sello ni emblema ni nada de nada y que ese papel podría haberlo hecho yo mismo pero ya no iba a volver al hospital.

Una vez en España, llevé esa factura a la Seguridad Social y pedí que me reembolsaran las 300 coronas. El funcionario que me atendió no me dio muchas esperanzas porque parece ser que esa cantidad la pagan también los suecos. Pero no tenía nada que perder y presenté la solicitud, que aún está en trámite. Si recibo novedades, lo publicaré. Por otra parte, al tener un seguro privado con cobertura en el extranjero a través de Europ Assistance, también solicité el reembolso del dinero desde su propia página web y, posteriormente, por correo ordinario. Dos semanas más tarde, recibí el pago en mi cuenta bancaria.

Pues bien, dos meses después, cuando ya me encuentro perfectamente y todo está olvidado, recibo una carta de Västra Götalandsregionen (la región a la que pertenece Skövde). Ya había recibido otra antes, pero era una especie de formulario de satisfacción que estaba en sueco y no contesté. Pensé que sería algo parecido esta vez pero al abrirla me encuentro con un documento de pago. Me piden que ingrese 1995 coronas (unos 200 euros) en una cuenta porque fui a urgencias y no presenté una tarjeta sanitaria europea válida.

Lo primero que pensé es que yo ya no pago un duro más. Y menos cuando me quedan los días contados aquí. Pero quise aclarar la situación y un par de días después, cuando hizo buen tiempo, cogí mi bici y me presenté en el hospital, que, por cierto, no está cerca, a más de 6 kilómetros desde mi residencia (ver mapa para llegar al hospital de Skövde). Allí empecé a explicarle mi situación a la mujer de rececpción que parece que tampoco hablaba mucho inglés y me pasó con otra. Me pidió mi tarjeta sanitaria y mi DNI, hizo copia de ambas tarjetas y de mi carta y me dijo que me llamarían por teléfono cuando todo estuviese arreglado. Esto fue el viernes y el lunes recibí la llamada diciéndome que todo está solucionado y que no tenía que hacer nada más, ni pagar ni un sólo céntimo más.

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2 comentarios

  • 1 Gravatar

    Vaya, me alegra que al final pudieras solucionar el asunto.

    Me ha sorprendido mucho lo de la enfermera que no hablaba inglés… me ha asustado un poco!

  • 2 Gravatar

    Es que eres mu tooooonto… ;-P

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